Diccionario imprescindible de Inbound Marketing (DIIM) – II

¡Ya estamos de vuelta con una nueva publicación DIIM!

Para aquellos que os la perdisteis, recordaros que Ideario Marketing se ha propuesto el desafío de escribir un Diccionario Imprescindible de Inbound Marketing (DIIM) para acompañar a todos aquellos que quieran unirse a la filosofía Inbound.

En la última entrega hablamos sobre ese personaje tan encantador llamado buyer-persona que nos acompaña en toda estrategia-aventura de marketing que comenzamos. Y por cambiar un poco de tema, pero sin salirnos del asunto marketing, hoy queremos hablaros sobre el branding.

Seguro que habéis escuchado esa palabra infinidad de veces. Además de haberse convertido en un término muy de moda, supone un proceso cada vez más habitual e imprescindible para todo tipo de empresas y profesionales.

Y sin embargo, a pesar de haberlo escuchado e incluso dicho más de una vez, seguro que muchos aún no tenéis del todo claro qué es o dudáis de para qué sirve exactamente. No pasa nada, porque para eso estamos aquí. “Keep calm” y sigue leyendo…

¿Qué es el branding?

branding1

Como solemos hacer, empecemos con una definición formal de concepto branding:

“El branding es la disciplina que se encarga de construir una marca reconocible a través de estrategias asociadas a un nombre, símbolos, logotipo e identidad corporativa”.

Y como solemos hacer a continuación… ¿Qué quiere decir esto? Pues esto quiere decir que el branding es mucho más que un logotipo, una palabra pegadiza o un garabato sinuoso. El branding es la imagen y huella que nuestra empresa o incluso nosotros mismos dejamos en los demás. Es eso que se le viene a la mente a una persona cuando piensa en nosotros o en nuestra empresa.

El concepto es simple, pero como podrás intuir, no es tarea fácil de conseguir. Se deben trabajar múltiples y variados aspectos como la imagen, los símbolos, las palabras, la melodía, los actos, los colores… ¡incluso olores!

Para demostrarte la magia y poder del branding, solo te pediré que pienses en una marca que te recuerde a una bebida refrescante, otra a comida rápida y otra a ropa deportiva. Piensa antes de seguir leyendo…

marketing-estrategico Ideario Marketing

Si ahora te digo Coca-Cola o Fanta, McDonalds o Burger King y Nike o Adidas, seguramente haya acertado. ¿Es así? Pues esto es branding.

Así que, como has podido comprobar, el branding es la capacidad de asociar y posicionar una marca en lo más alto del top ten de tu memoria (llamémoslo “top of mind”), es decir, la marca que aparece la primera asociada a un concepto y que se posiciona por encima del resto. Se podría decir que el concepto de branding es el SEO de la memoria. Mientras que el SEO posiciona a tu marca en Google, el branding lo hará en el buscador mental de tu cliente.

Dicho esto, no resulta difícil entender lo importante que es un branding seductor. Sea lo que sea lo que alguien necesite, decenas y decenas de empresas o profesionales están capacitados y dispuestos a resolver su problema o satisfacer sus deseos. Ante tal saturación de opciones a elegir, será el branding el que decante la balanza en la decisión final. Porque si tu empresa es distinta a las demás, si tu imagen se recuerda, si tu personalidad y filosofía es lo que tu target busca, ¡tú serás el elegido!

 Elementos clave del branding

Ahora que ya sabes qué es el branding, vamos a ver esos cuatro elementos básicos que lo componen y que en función de cómo los uses lograrás influir en tu público objetivo y conseguir ser ese top of mind que revolotea en su mente.

1.    Naming

Casi igual de importante que cuando decides el nombre de tu hijo (o de tu perro / gato, según lo que tengas), será elegir el nombre de tu empresa o marca. Constituye el primer pilar de su imagen, por lo que resulta indispensable que además de ser original, sea fácil de recordar y de asociar contigo.

2. Identidad visual

Aquí viene la parte visual del asunto. Toca ser creativo y estrujar tu mente para crear ese logotipo, símbolo, logo-símbolo, pictograma, firma, icono… que represente la imagen gráfica de tu empresa a la perfección. Puede ser desde un simple trazo hasta una elaborada explosión de colores y derroche artístico, pero lo más importante es que nada más verla, haga a tu público recordarte al instante.

No olvides que en este paso se incluirían todo tipo de elementos gráficos como las tarjetas, folletos publicitarios, carteles, diseño web, fotografías, uniformes, escaparates…

3. Tono de comunicación

Aunque pueda parecer algo secundario, la manera en la que se dice algo puede cambiar totalmente el mensaje, y por tanto, suponer la diferencia entre el amor y el odio. Por eso, la forma en que tu empresa se comunica con el mundo supone un punto muy importante del branding. Lo primero es escoger el tono adecuado según la personalidad de nuestro buyer-persona, pues no es lo mismo dirigirse a adolescentes que a profesionales de un determinado sector. Y una vez escogido, hablar de la misma manera en Twitter, en Facebook, en un email, en un anuncio de televisión o en el face-to-face.

4. Marketing de contenidos

Como el buen Inbound Marketing predica, el contenido y valor añadido que una empresa comparte con el público, sobre todo en Internet, será lo que atraerá a los clientes, y además, lo que definirá el recuerdo que tienen de tu empresa. Con un blog interesante y con contenidos especialmente útiles para tu buyer-persona conseguirás no sólo mejorar tu imagen, sino también posicionarte como un experto del sector, ofrecer confianza y ayudar a que se decidan a elegirte a ti y no a otro para comenzar una bonita amistad.

Aunque estos 4 elementos no son los únicos, están bastante bien para empezar. Si logras triunfar en cada uno de ellos, o destacar especialmente en alguno, tu empresa se verá más que beneficiada.

Primeros pasos para crear tu branding

Y ahora que ya sabemos de qué va esto del branding y lo útil que puede ser para que nuestro buyer-persona nos tenga siempre en su mente (y en su corazón), vamos a ver los pasos a seguir para comenzar a trabajarlo.

1)   Conoce y define tu empresa

Es más que esencial conocerse y quererse a uno mismo si queremos que los demás nos conozcan y nos quieran también. Porque, ¿cómo puedes ser tú o tu empresa lo primero en la mente de alguien si ni siquiera lo sois en la tuya?

Así pues, el primer paso será conocer a tu empresa y definirla de manera muy muy clara, y para ello, es aquí donde hacen su aparición estelar los clásicos misión, visión y valores de la empresa. Pero no te agobies con esto, porque no hace falta que escribas un testamento. Con un resumen claro y atractivo de unas cuantas líneas es más que suficiente para que la gente sepa de qué trata exactamente tu empresa. Y lo más importante, a partir de esa definición podrás desarrollar el resto de elementos de la marca y comenzar con el branding corporativo.

2)   Conoce a tu público

Seguro que ya sabías que ahora venía este paso. Y es que, ¡es pura lógica! Si nos dedicamos a lanzar mensajes vacíos y generales, nuestros resultados serán igualmente vacíos y generales tirando a malos. Por eso, tienes que conocer igual de bien a tu target, y para ello, tenemos de vuelta a nuestro querido buyer-persona.

Recuerda que este chico es más interesante de lo que parece, no es sólo un puñado de datos como edad, sexo y localización, es también una persona con nombre, con una situación personal y profesional, con sentimientos, preocupaciones, manías y sueños en la vida. Y ahora que le conoces como a tu mejor amigo, seguro que podrás ayudarle mejor que nadie.

3)   Define tu propuesta de valor única

Y de nuevo nos encontramos un término en inglés: Unique Selling Proposition o la USP. Pero que no cunda el pánico, porque no es más que la clave para la diferenciación de tu empresa. Tu USP o si lo prefieres “propuesta de valor única”, es aquello que tienes que te hace una marca totalmente diferente al resto y reconocible por sí misma.

Este paso es algo más difícil de abordar, y será fundamental conocer a tu empresa y a tu público para encontrar ese “je ne sais quoi” que te hace tan especial, ese valor añadido que aportas a tu cliente, la respuesta que determina por qué deberían elegir tus productos y/o servicios y no los de otros.

4)   Convierte tu esencia en algo real

¿Recuerdas aquellos 5 elementos clave del branding de los que hablamos antes? Pues recuérdalos bien porque ha llegado el momento de convertir todo lo que has determinado en los pasos anteriores en ellos. El concepto, tu público, tus valores… todo eso será la materia prima para elaborar tu imagen, y tendrás que hacerlo de forma súper profesional. Por muy bueno que sean tus productos o servicios, puedes abocarte al fracaso sólo por tener un logo cutre, un diseño web prehistórico o por un tono desacertado.

Salvo que seas un ser todopoderoso, lo más normal es que no sepas hacerlo todo, por lo que no estaría de más contar con algo de ayuda. Además, lo barato con frecuencia sale caro, y más teniendo en cuenta que contratar servicios profesionales y hacer las cosas bien podría costarte mucho menos que hacer las cosas mal. En esta vida, los errores se recuerdan mucho más que los aciertos.

5) Ponte manos a la obra

Llegados a este punto, se puede decir que ya estás ready. Es aquí cuando comienzas a generar contenido, a hacer publicidad y a difundir tu marca a lo largo y ancho del mundo. Quizás te parezca que no ves resultados a corto plazo, pero recuerda que el branding, al igual que el Inbound Marketing, es una carrera de fondo.

6) Revisa, revisa y vuelve a revisar

Nunca hay que confiarse. Con poner algo en marcha no se acaba el trabajo y ya está. Hay que seguir al pie del cañón siempre, analizar los feedbacks y reacciones que recibimos de nuestro público, de los miembros de la empresa, de la competencia… hasta de tu vecina y del cartero. Debemos saber constantemente qué imagen tiene el público, especialmente nuestro target, sobre nosotros. Esto nos servirá no sólo para modificar estrategias que no están teniendo el éxito que esperábamos, sino también para mejorar aquello que ya hacemos estupendamente.

Preparados, listos… ¡YA!

A estas alturas, se puede decir que ya tienes una definición y una pequeña guía para comenzar a practicar la magia del branding. Está claro que requerirá sentarse y echarle horas, horas y horas. Pero, si lo haces bien, verás cómo tu empresa se diferencia del resto y va escalando posiciones hasta conseguir ese top of mind tan ansiado.

¿Tienes alguna duda? ¿No tienes claro por dónde empezar? ¿Crees que necesitas ayuda con el branding? Si la respuesta es sí, sólo tienes que ponerte en contacto con el equipo de Ideario Marketing y estaremos encantados de echarte una mano.

Mientras tanto, no te pierdas la próxima entrega de DIIM y a seguir InboundMarketineando.

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